Estados Unidos y Venezuela alcanzaron un acuerdo para impulsar la explotación de recursos petroleros venezolanos. El pacto contempla la participación de North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa que recibió derechos para operar 17 campos con reservas probadas de unos 65.000 millones de barriles, cerca de una quinta parte de las reservas de Venezuela.

Venezuela busca aumentar su producción y atraer capital extranjero para recuperar una industria afectada por problemas de infraestructura e inversión. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), durante el primer semestre de 2026 el país produjo un promedio de 1,09 millones de barriles diarios, un crecimiento anualizado de 4% respecto de 2025.
Uno de los principales beneficios para Venezuela podría ser una mayor apertura comercial. Una mayor relación con Estados Unidos podría facilitar nuevos acuerdos comerciales y atraer inversiones.
El analista Víctor Olazarán sostiene que esta apertura podría contribuir a la recuperación económica, aunque advierte sobre una posible mayor dependencia de Washington. “A la vez que aumenta su capacidad de movimiento, aumenta su dependencia”, explicó.
Otro punto de debate es el control de los recursos naturales. El acuerdo involucra una parte importante de las reservas venezolanas y genera dudas sobre quién controlará su explotación y los beneficios económicos. Olazarán cuestionó el control, la propiedad de los recursos y la distribución de sus beneficios.
También existen diferencias sobre la duración de las concesiones. Mientras Venezuela ha señalado que los acuerdos contemplan períodos de 25 años, autoridades estadounidenses han indicado que las concesiones a NABEP podrían extenderse hasta 100 años.
El acuerdo ofrece oportunidades para atraer inversiones y aumentar la producción, pero también plantea interrogantes sobre la soberanía de los recursos y la dependencia económica frente a Estados Unidos.