El Banco Central neerlandés redistribuyó el 14% de sus reservas desde EE. UU. y Canadá tras un año marcado por el aumento de las tensiones internacionales.
Por Emilia Cortés y Angela Vargas
El Banco Central de los Países Bajos realizó el retiro de 86 toneladas de lingotes de oro de sus depósitos en Nueva York y Ottawa para trasladarlas a las bóvedas del Banco de Inglaterra en Londres. La operación, llevada a cabo entre marzo y agosto de este año, implicó la reubicación del 14% de las reservas totales de oro del país. El movimiento ocurre en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán y de la guerra arancelaria con Canadá, que incluye un gravamen del 50% sobre bienes canadienses.
¿Por qué mover el oro?
La medida busca garantizar que, en caso de una crisis financiera severa o un colapso en el comercio internacional, el Estado neerlandés pueda convertir sus lingotes en liquidez con mayor rapidez.
La redistribución estratégica responde a una evaluación del entorno de inestabilidad geopolítica y económica que se ha intensificado durante el último año. Aunque las tensiones globales no son nuevas, el DNB (De Nederlandsche Bank) decidió ejecutar la operación tras concluir que mantener una parte considerable de sus reservas en América del Norte limitaba su capacidad de respuesta inmediata.
En ese sentido, mientras las reservas en Nueva York y Canadá ofrecían resguardo seguro a largo plazo, su ubicación no brindaba podía dificultar la movilización rápida del oro en una situación de emergencia.
¿Por qué ahora?
Para el analista internacional Guido Larson, detrás de la decisión del DNB hay algo más que una medida técnica “Hay un intento de tomar una postura defensiva con un activo refugio como el oro, considerando los conflictos en Irán y Ucrania. El traslado demuestra que las tensiones y fricciones comerciales con aliados clave como Canadá obligan a replantear la ubicación física de las reservas para protegerlas de cualquier impacto indirecto”.

Lo que llama la atención de esto es el momento elegido por el banco central. Los factores que el mercado vincula a inestabilidad no son nuevos, la economía estadounidense atraviesa un periodo de incertidumbre por la guerra que mantiene con Irán, un conflicto que ha golpeado el comercio mundial, mientras que Canadá enfrenta desde hace meses nuevas barreras arancelarias impuestas por EE. UU. Además de un gravamen del 50% sobre bienes canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares.
Estos acontecimientos llevan más de un año desarrollándose, por lo que la decisión del DNB parece responder menos a un evento puntual que al cierre de una operación planificada durante meses, sino como el cierre de una operación planificada durante meses. El avance del traslado habría permitido reducir la exposición a pérdidas por movimientos asociados con el transporte de cientos de lingotes en una sola operación.